La remolacha (Beta
vulgaris), también conocida como acelga blanca, betarava, betarraga,
beterava, beterraga, y betabel, es una planta de la familia de las
Amarantáceas, de la cual las hojas y la raíz son comestibles. Existen numerosas
variedades de la especie, de las cuales algunas se emplean para la alimentación
humana, otras como pienso para ganado, y otras para la producción de azúcar (la
remolacha azucarera, Beta vulgaris var. altissima); otras, entre
ellas la Beta vulgaris var. cicla, se cultivan por sus hojas.
La variedad de mesa es de raíces gruesas, rojas y carnosas, que se consumen
cocidas; el color se debe a dos pigmentos, la betacianina y la betaxantina, que
resultan indigeribles, tiñen el bolo alimenticio y los excrementos de ese
color. Sin embargo, por su atoxicidad se usa frecuentemente como colorante en
productos alimentarios.
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Contienen importantes cantidades de vitamina C en
las raíces.
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Las hojas (cuello) son una fuente excelente de
vitamina A.
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Contienen ácido fólico.
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Alto contenido de fibra soluble e insoluble.
La remolacha no es muy exigente con los nutrientes del suelo, por lo que suele
se plantada en terrenos en los que ya se ha cultivado otras verduras o cultivo
de rotación, no tolera el estiércol fresco. Es muy sensible al frío y a las
heladas.
Se siembra directamente y su periodo vegetativo se extiende entre los 80 y 140
días.
El uso más común de cualquier vegetal comestible es el uso comestible, pero
también es usado para otras cosas relacionadas con la alimentación, tales como:
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Azúcar: De una variedad de remolacha se
extrae, después de varios procesos, el azúcar, listo para ser usado.
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Alcohol: Por hidrólisis, fermentación y
destilación.